Encontrarme con el descampado de tu frente.
Sobrepasar la frontera de tus ojos.
Paro para repostar en tus labios ardientes,
que se contrastan con el frió pendiente
de tu labio inferior.
Bajar la cuesta de tu cuello,
parar un segundo y
decirte al oído; "Te deseo".
Subir a la cima rosa de tus montañas y
bajar de nuevo por su pendiente.
Cruzar la senda de tu vientre,
Mientras dibujo tu figura con mis manos
y llegando a tu lado mas ardiente.
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