jueves, 14 de julio de 2011

El misterio en sus zapatos

Era una calurosa tarde de verano. Yo me encontraba en mi oficina. Por cierto soy Detective privado. Mi nombre Jimmy Torrent.


Como decía era una calurosa tarde de verano. Aun con las persianas de cortinilla echadas y entre abiertas el calor era insoportable. Me caían las gotas de sudor por todo el cuerpo. En la mesa del despacho mi Bereta y un paquete de cigarrillos. Ademas de un barato ventilador de mesa que no evitaba el maldito calor veraniego.


El despacho estaba un poco desordenado. Hacia meses que no veía a un solo cliente llamar a mi puerta, ni siquiera un marido celoso.


Cuando aquella mujer llamo a mi muerta. Un cuerpo despampanante y un vestido que dejaría sin aliento a cualquier hombre.


Aparte los papeles que están alborotados por la habitación, viejos informes de antiguos casos que me gusta ojear de vez en cuando.


Aquella morena de deseosas y atractivas medidas, tomo asiento frente a mi despacho.


- ¿En que pudo ayudarla? .- me apresure a preguntar.

    • Necesito que encuentre a una persona Sr. Torrent.

    • Llámeme Jimmy. Puede tutearme.

    • ¿Que tipo de persona?


Me apresure al muele bar por una copa de Whisky. Saque una botella de Jack Daniels, coloque dos hielos y derrame el whisky sobre la copa.


    • ¿Le apetecería una copa?

    • Me pones lo mismo que tu.


Le prepare la copa y la coloque con una servilleta sobre la mesa.


Aquella joven, la cual aun no me había dicho su nombre no paraba de mirarme. Daba la impresión de estar estudiando mis movimientos.




viernes, 11 de febrero de 2011

El Sueño(Segunda parte)

Laura apoyo la cabeza sobre mi hombro y paso sus brazos alrededor de mi cintura. Al poco de comenzar la pelicula, dejamos de prestarle atención.

Dejándonos llevar por el deseo comenzamos a unir nuestros labios. Ella cabio de postura mirándome yo me gire hacia ella. Agarre su cintura y subi con mis manos hacia sus pechos, palpando despacio cada poro de su piel. Le quite la camiseta y con mis labios recorrí su barbilla, atravesando su cuello y subiendo hasta la cima rosa de sus montañas, con mi lengua acaricie su rosa cima y con mis manos acariciaba sus senos, besándolos con suavidad mientas sentía su respiración. Ella me arranco la camisa con un golpe seco y empezó a besarme por el pecho. Me tumbo en el sofá y fue bajando por el pecho. Desabrocho el cinturón del pantalón.

jueves, 10 de febrero de 2011

EL SUEÑO "Domingo apasionado" (Primera parte)


La tarde era tranquila y yo me encontraba en mi habitación leyendo un ejemplar de la novela Tokio Blues de Murakami. Mientras escuchaba "the Blower's Dougther" de Damien Rice en la radio.
Era domingo y la tarde se pr
esentaba tranquila. A las seis los ultimos rayos de sol se empezaban a desvanecer dejando paso a la oscuridad.

Cada linea de la novel me invadía haciéndome olvidar al esto del mundo.

Sono el teléfono y me sobresalte un seg. Me acerque a la cómoda y lo cogí.

-Si dígame? .- Respondí

-Hola? Nacho?

Era Lura una joven que conocí una noche de copas. Me propuso salir a tomar algo y aunque ya estaba acomodado y perezoso acepte. Ya habíamos intentado quedar algunaqu otra vez pero por diversas razones no h
abíamos podido.

A las siete en punto me encontraba en la boca de METRO de Callao, con mi chupa de cuero y medianamente bien vestido. Ella apareció un poco mas tarde, se disculpo pr la tardanza y empezamos a caminar sin rumbo fijo.

-¿Como estas?.- pregunte.

-Bien. respondió entre cortada.

-Ya tenía ganas de saber de ti. Nunca nos ponemos de acurdo para vernos.- Comete dejándolo caer.

-Ya. Perdona. Es que he tenido mucho lió. Pero si tenía ganas de quedar por fin un día.

Sin duda ese era el día. Laura tenia un pircin en el labio inferior, que hacia muy llamativos sus labios.
Caminamos s
in rumbo fijo bajado la Gran Via hacia la plaza de Cibeles. Y subimos hacia la puerta de Alcala mientras nos ponemos al día de todo lo que nos a pasado en este escas tiempo que llevamos sin vernos.

-Te apetece que entremos en el retiro? Nos podemos tumbar en la hierva.- comente.

Ella afirmo y entramos.

Paseamos hasta llegar al lago de las barcas que había y nos sentamos en el cesped que había alrededor.

-Que piensas?.- me pregunto.
-Nada no estaba pensando nada. Y tu?
- En lo tranquilo y relajante que es el Reiro. Tumbarte en la hierva. Escuchar los pájaros.
- Si llego a saber que vendríamos al retiro me hubiese traído la guitarra.- Comente.

Laura se quedo mirándome y yo me tumbe en el césped.

- Bueno podemos buscar otras cosas que hacer. - sugirió ella y apoyo su cabeza en mi pecho. su peo me rozaba la perilla.

Sin decir nada giro la cabeza para mirarme y me beso en lo labios.

Segun me besaba. e ceraron mis ojos como un acto reflejo. Me deje llevar por sus labios, el calor de sus labios contrastaba con el frio pircin de labio inferior. Una sensación que nunca habia exprimntado.

Al terminar no quedamos abrazados sin decir nada. En ese momento sobraban las palabras. Durante un momento el silencio inundo lo que nos rodeaba. El piar de lo pájaros y el susurro d los arboles al rozarse con el viento, era simples melodías de acompañamiento.

Al rato ella interrumpio el silencio.

-¿Te apetece que nos vallamos de aquí?
-De acurdo.

La propuse ir a casa a ver una película de terror. Para mi sorpresa acepto con gusto.

Cogimos en la estación de Retiro y la linea dos hasta Manuel Becerra. Salimos de la estación y a pocos metros no topamos con mi portal. En ese trayecto intercalamos algunos besos. Abrí el portal y entramos.

La luz no funcionaba, por razones que desconozco. Llame al ascensor que se encontraba en alguna de las cinco plantas de mi bloque . Al entrar por fin en el apartamento y colgar las chaquetas en el recibidor, le indique donde estaba el salón.

-¿Te apetece una cerveza?
- Claro!

Saque un par de latas del frigorífico y las coloque en una bandeja acompañadas de unas patatas.

Deje la bandeja en el salon, justo al lado e televisor tenia una colección de peliculas de Terror. Cogí DarckNess y comenzamos a verla.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

Tu contorno.- poesia

Atravesar el bosque que es tu pelo.
Encontrarme con el descampado de tu frente.
Sobrepasar la frontera de tus ojos.

Paro para repostar en tus labios ardientes,
que se contrastan con el frió pendiente
de tu labio inferior.

Bajar la cuesta de tu cuello,
parar un segundo y
decirte al oído; "Te deseo".

Subir a la cima rosa de tus montañas y
bajar de nuevo por su pendiente.
Cruzar la senda de tu vientre,
Mientras dibujo tu figura con mis manos
y llegando a tu lado mas ardiente.


viernes, 24 de septiembre de 2010

Primera parte de.. Mis pequeños relatos."Encuentro al anochecer"

Era una noche de Sábado. Las calles estaban vacías. Ella vivía casi a las afueras de la ciudad en un vistoso pero a la vez no muy aparatoso chalet.

A las ocho de la tarde llegaba a aquella casa. Vestido con un elegante traje, sofisticado y a la vez económico( Que el dinero no cae de los arboles). Salí del coche y cerré la puerta, delicada mente metí la mano en el bolsillo interior de mi chaqueta y saque un cigarrillo, después con la misma mano saque el encendedor que tenia en el bolsillo del pantalón. Encendí el cigarrillo y levante la mirada.
Ahí estaba ella con su camisón semitransparente entre abierto y en una finísima ropa interior mirándome desde la terraza. Pude deducir en sus labios una tenue sonrisa. Sin decir palabra abandono la terraza para entrar en casa. Subí las escaleras de la entrada principal y nada mas llegar escuche el timbre que indicaba que la puerta estaba abierta.

Subí las escaleras hacia el piso de arriba cuando alguien me abordo a la espalda agarrándome la cintura. Era ella. Sara era su nombre, pelo rubio, ojos azules y profundos. Una mirada penetrante capaz de hipnotizar a cualquier hombre. Me gire para mirar sus ojos y robarla un beso, pero sin darme tiempo a realizar apenas un movimiento ya tenia sus labios junto a los míos.
La agarre de su cintura y con mis manos comencé a acariciar su cuerpo dibujando su figura con mis manos hasta llegar a la espalda donde de un solo movimiento desabroche el sujetador. Dejando al descubierto sus dos montañas de cima rosada. Mis manos se acercaron suavemente a estas y empezaron a acariciar mientras mis labios reposaban en su boca. Abandone sus labios para ir bajando atravesando su barbilla y pasando por la cuesta de su cuello llegando así a sus senos y mientras los acariciaba besaba la cima rosa de sus dos montañas.

Mis manos acariciaban su cuerpo dibujando su contorno, como si fuese un escultor descubriendo la figura de Sara con sus manos. Con mis labios saboreaba el sabor de sus senos y el tacto de su perita con mi lengua. Mis manos alcanzaron sus glúteos y los agarre con fuerza y despues arranque su tanga de un tirón. Mis labios bajaban por su cuerpo desde los senos, atravesando el vientre y descendiendo por el hueco de su hombligo, hasta llegar a la rincon mas privado de su cuerpo.