viernes, 24 de septiembre de 2010

Primera parte de.. Mis pequeños relatos."Encuentro al anochecer"

Era una noche de Sábado. Las calles estaban vacías. Ella vivía casi a las afueras de la ciudad en un vistoso pero a la vez no muy aparatoso chalet.

A las ocho de la tarde llegaba a aquella casa. Vestido con un elegante traje, sofisticado y a la vez económico( Que el dinero no cae de los arboles). Salí del coche y cerré la puerta, delicada mente metí la mano en el bolsillo interior de mi chaqueta y saque un cigarrillo, después con la misma mano saque el encendedor que tenia en el bolsillo del pantalón. Encendí el cigarrillo y levante la mirada.
Ahí estaba ella con su camisón semitransparente entre abierto y en una finísima ropa interior mirándome desde la terraza. Pude deducir en sus labios una tenue sonrisa. Sin decir palabra abandono la terraza para entrar en casa. Subí las escaleras de la entrada principal y nada mas llegar escuche el timbre que indicaba que la puerta estaba abierta.

Subí las escaleras hacia el piso de arriba cuando alguien me abordo a la espalda agarrándome la cintura. Era ella. Sara era su nombre, pelo rubio, ojos azules y profundos. Una mirada penetrante capaz de hipnotizar a cualquier hombre. Me gire para mirar sus ojos y robarla un beso, pero sin darme tiempo a realizar apenas un movimiento ya tenia sus labios junto a los míos.
La agarre de su cintura y con mis manos comencé a acariciar su cuerpo dibujando su figura con mis manos hasta llegar a la espalda donde de un solo movimiento desabroche el sujetador. Dejando al descubierto sus dos montañas de cima rosada. Mis manos se acercaron suavemente a estas y empezaron a acariciar mientras mis labios reposaban en su boca. Abandone sus labios para ir bajando atravesando su barbilla y pasando por la cuesta de su cuello llegando así a sus senos y mientras los acariciaba besaba la cima rosa de sus dos montañas.

Mis manos acariciaban su cuerpo dibujando su contorno, como si fuese un escultor descubriendo la figura de Sara con sus manos. Con mis labios saboreaba el sabor de sus senos y el tacto de su perita con mi lengua. Mis manos alcanzaron sus glúteos y los agarre con fuerza y despues arranque su tanga de un tirón. Mis labios bajaban por su cuerpo desde los senos, atravesando el vientre y descendiendo por el hueco de su hombligo, hasta llegar a la rincon mas privado de su cuerpo.